Diseño en Cuba. Clientes estatales y clientes privados. La Habana

Diseño en Cuba: clientes privados y clientes estatales

Cuba es un país singular, y es un país en cambio. Los cubanos se debaten hoy entre el estilo de vida que se deriva del sistema político socialista y las nuevas formas de gestión de corte capitalista inducidas por la actualización económica que está produciéndose en la Isla.

Tras la permisión de los negocios privados, los nuevos emprendedores constituyen clientes potenciales para los diseñadores cubanos. Los dueños de estos nuevos negocios presentan características diferentes de las de los clientes estatales.

La experiencia de un diseñador industrial

El texto que sigue expone la experiencia del diseñador cubano Jorge Luis Martínez en la gestión del cliente de diseño en Cuba, y ha sido desarrollado a partir de su presentación en el encuentro interactivo llevado a cabo el pasado 4 de marzo en la Fábrica de Arte Cubano en el marco de la segunda exposición colectiva de Geo-gráficas.

Las conclusiones de Jorge, que hemos resumido aquí en términos simples y concretos, giran entorno a los rasgos que caracterizan a los clientes de los diseñadores que trabajan en Cuba hoy.

Jorge Luis Martínez separa cada una de sus consideraciones en dos partes: una concierne los clientes del sector privado y la otra los clientes del sector estatal. Esta estructura pone de relieve las tendencias que se revelan en cada uno de los dos grupos y permite establecer una comparación.

Diseño en Cuba. Clientes privados y clientes estatalesAnte el proyecto


 CLIENTES PRIVADOS

Los clientes del sector privado son entusiastas, se identifican mucho con el proyecto o producto, y sus estándares de calidad, diversidad y buen gusto se ubican por encima de la media.

Enfocados con frecuencia en ofrecer productos diferentes, más cerca del diseño que de la artesanía, su principal objetivo es satisfacer a los usuarios que visitan sus establecimientos.

Van directo a lo que desean, por lo que en general el proceso de trabajo es eficaz.

CLIENTES DEL SECTOR ESTATAL

No siempre tienen una cultura de diseño bien definida y a veces no poseen las herramientas o la suficiente motivación para tomar la decisión más conveniente para su entidad.

En este caso, si el cliente es receptivo, el diseñador puede guiarlo hacia la mejor solución. Si por el contrario a la falta de bagaje cultural se asocia el hermetismo, la negociación puede volverse difícil.

Mecanismos de pago


CLIENTES PRIVADOS

Otro elemento positivo de los clientes del sector privado es que pagan al contado.

Los aspectos negativos de trabajar con clientes privados se resumen a que no cuentan con mecanismos legales que puedan respaldar el trabajo del diseñador, y a que, en el caso del diseño de productos, suelen cobrar altos intereses por la venta.

CLIENTES DEL SECTOR ESTATAL

El dinero que poseen no es de ellos, de lo cual se derivan dos cosas:

Si disponen de los fondos, se puede cobrar un valor justo o incluso superior por el trabajo. Si disponen de una cantidad inferior al precio del diseño, toca al diseñador decidir si acepta los términos.

A diferencia del trabajo para el sector privado, en el caso de los clientes estatales el servicio de diseño está avalado por mecanismos de contratación enunciados en las leyes. Sin embargo, el proceso legal puede resultar lento y el pago puede demorar. Puede suceder que el cobro se efectúe mucho tiempo después de terminado el trabajo.

Intereses, expectativas, prioridades


CLIENTES PRIVADOS

Buscan un proyecto completo, novedoso, y con la mejor calidad posible. Si es un producto, buscan asegurar un abastecimiento constante.

Otro interés marcado son los costos. Los plazos también son prioridad; el negocio fluye con ellos.

CLIENTES DEL SECTOR ESTATAL

Sus expectativas pueden ser alimentadas por el diseñador, depende de la manera en que éste logre motivarlos y convencerlos.

El contrato es una prioridad indispensable para ambas partes; no se podría operar sin este paso.

Vías de contacto


CLIENTES PRIVADOS

Las principales vías para contactar a los clientes del sector privado son las visitas a los negocios y las referencias (o boca a boca), que constituyen un canal importante en Cuba.

El objetivo de las visitas es mostrar el producto que se diseñó, que puede estar en la fase productiva o ser un anteproyecto listo para producir.

CLIENTES DEL SECTOR ESTATAL

El contacto se establece principalmente a través de referencias mediante otros clientes o personas cercanas.

También es posible localizar necesidades y establecer un primer contacto por vía electrónica. Otra opción es proveerse soportes promocionales (tarjetas, plegables, dossiers, CV) y presentarse en lugares de negocios (ferias o exposiciones).

 


 

Jorge Luis Martínez estudió en el Instituto Superior de Diseño de La Habana. Se graduó de diseño industrial en 2003. Trabajó un tiempo en Argentina y actualmente reside en Cuba, donde realiza proyectos independientes, principalmente en el ámbito del diseño de productos (Luminaria Tulúm, Rollight) y en el diseño de mobiliario. Integra el equipo de la agencia de diseño industrial Ton Haas Industrial Design.Billetes de Cuba - clientes estatales vs clientes privados

2 comentarios
  1. Niki
    Niki Dice:

    Agradezco mucho el artículo, y a Jorge por haber compartido su experiencia. El análisis, aunque en este caso simplificado, arroja matices interesantes y hechos que no se deben perder de vista si se quiere hacer diseño en Cuba de una forma durable.

    Responder
  2. Annick Woungly-Massaga
    Annick Woungly-Massaga Dice:

    Más importante que la línea divisoria entre estos dos tipos de clientes -que irá volviéndose más difusa con el proceso de hibridación del sistema económico de Cuba, en el que probablemente el pragmatismo, el dinamismo y la flexibilidad que describe Jorge en el caso de los privados se irán expandiendo-, es el hecho mismo de emprender este análisis (simplificado en esta página).

    El trabajo con clientes es una de las zonas espinosas de la profesión de diseño, pues los diseñadores solemos ser muy apegados a nuestras realizaciones y a veces nos resulta difícil transformarlas. Por otra parte, mucho se ha escrito sobre la percepción de la sociedad con respecto a nuestro joven oficio, al que a veces no se le da el valor y el respeto que merece.

    ¿Quién no ha oído a un diseñador quejarse de que un cliente le desmantela y le destruye sus ideas y sus propuestas?

    Como bien transmite Jorge, una de las tareas del diseñador es educar al cliente. Que el diseñador estudie este aspecto menos técnico pero no menos fascinante de su profesión y se esfuerce por desarrollar sus competencias relacionales no puede sino resultar beneficioso para la relación de trabajo y por consecuente para el proyecto.

    Responder

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